domingo, 29 de enero de 2006
La nave espacial Stardust trajo a la Tierra alrededor de un millón de partículas del cometa Wild 2, según el primer análisis del cargamento que aterrizó la semana pasada en el desierto de Utah, EU.
Dado que el núcleo helado de Wild 2 apenas se ha modificado desde su formación, los astrónomos piensan que su composición es similar a la de la nebulosa de la que nació el sistema solar.
Más de 150 científicos de todo el mundo estudiarán las muestras en busca de nuevos datos sobre el origen del Sol y los planetas.
El botín de Stardust "supera nuestras mejores expectativas", declaró Donald Brownlee, investigador principal de la misión, y también profesor de astronomía en la Universidad de Washington.
La primera partícula que se ha observado en detalle es un mineral cristalino y transparente de unas once micras cuya composición aún se desconoce. "Es una pequeña roca —explicó Brownlee—.
Para mucha gente una roca sólo es una roca, pero para un geólogo cada roca explica una historia". Y estas pequeñas rocas cazadas al vuelo cuando la nave sobrevoló el Wild 2, "explican una larga historia porque se remontan al origen del sistema solar".
En ellas, los científicos buscarán en particular moléculas orgánicas como las que se sospecha que sembraron la vida en la Tierra. Las muestras del Wild 2, las primeras de un cometa que llegan a la Tierra para estudiarlas en laboratorios, son "un tesoro cósmico" que será analizado por varias generaciones de científicos, proclama Brownlee.
El material con que recogieron las muestras de partículas cometarias se llama Aerogel, un material esponjoso hecho en 99 por ciento de espacio vacío, mismo que se ocupa con las muestras.
Brownlee aseguró que "fue emocionante ver millares de impactos en el aerogel."
Wild 2 obtuvo las muestras en su dispositivo, similar a una raqueta de tenis, en su acercamiento al cometa en enero de 2004. El viaje en total duró siete años.
Wild 2 se encuentra en órbita entre Marte y Júpiter.
Cada celda del aerogel contenía, al momento de que fue abierta la cápsula, cientos de impactos del polvo cósmico, algunos observables a simple vista. Esto fue la primera sorpresa, ya que los científicos había calculado que se obtendrían solamente muestras microscópicas.
"Es increíble ser las primeras personas en la historia en tener polvo de cometa en las manos", expresó entusiasmado Don Brownlee.
La parte más riesgosa de la misión, aseguran los expertos, fue el reingreso a la Tierra, y no el larguísimo viaje ni el acercamiento a la cola del cometa.
La cápsula entró a seis kilómetros por segundo a la atmósfera terrestre, y el colector pudo haberse calentado, fallar el recubrimiento térmico, o desintegrarse, como ya ocurrió con una sonda de la NASA.
Incluso, pudo haber tenido fallas para abrir la cápsula, y hubieran tenido que destruirla, con la irremediable contaminación de las muestras.
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