jueves, 02 de febrero de 2006
El recién descubierto décimo planeta, formalmente objeto 2003 UB313, también prebautizado como Xena, encontrado hace un año en los confines helados del Sistema Solar, es substancialmente mayor que Plutón, de acuerdo con científicos alemanes.
En un artículo publicado en la revista Nature, un grupo de investigadores de la Universidad de Bonn y del Instituto Max Planck de Radioastronomía (MPIfR), dirigidos por Frank Bertoldi, comprobaron a partir de mediciones de temperatura del objeto celeste su tamaño real.
Xena ha causado una controversia científica sobre si debería denominarse planeta, y ahora que se descubre que tiene unas dimensiones mayores que las de Plutón en un porcentaje aproximado del 25 por ciento, la polémica, que ya tiene en discusión la Unión Astronómica Internacional, subirá de temperatura.
Las mediciones fueron realizadas en las instalaciones españolas del Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM) en Granada, de acuerdo con el especialista del Observatorio, Juan Peñalver.
El astrónomo explicó que, después del verano pasado, en sus instalaciones se midió el calor que emitía 2003 UB313, descubierto en enero de 2005 por un equipo de astrónomos dirigido por Mike Brown, del Instituto Tecnológico de California, para calcular las dimensiones exactas de ese objeto celeste.
Los científicos pensaron siempre que ese objeto —que está ganando posiciones en su candidatura a la denominación de planeta según los nuevos datos— tenía unas dimensiones mayores que las de Plutón, y esa tesis la basaban en la luminosidad emitida por el mismo.
Como parte de sus trabajos, los científicos españoles, a petición de los alemanes, apuntaron al objeto celeste para 'medir el calor que emitía, las radiaciones microondas, y cuantificar qué cantidad llegaba a la antena, a la Tierra', explicó Peñalver.
En esa observación, precisó, 'se tardó poco, menos de cinco horas', y se pudo conocer que el diámetro del objeto mide 2.860 kilómetros, es decir, 2.285 más que Plutón.
Se sabe ahora con precisión que 2003 UB313 realiza una órbita alrededor del Sol aproximadamente en 560 años, y su distancia media de órbita hasta el mismo es unas 65 veces la que existe entre la Tierra y el astro.
Desde el descubrimiento de Plutón en el Sistema Solar, en 1930, se han hallado asteroides lejanos y objetos similares, pero no tan grandes como 2003 UB313, aseguró Peñalver.
Aparte de este Observatorio del IRAM en Granada, existe otro en Grenoble (Francia), con seis antenas de 15 metros de diámetro cada una.
En Granada existe una sola antena parabólica, de 30 metros de diámetro, 'con la que se puede apuntar a cualquier parte del cielo y permite trabajar con frecuencias muy altas', explicó Peñalver.
Por otro lado, Peñalver dijo que él no era quien para otorgar o no el calificativo de planeta al objeto celeste descubierto.
Sin embargo, opinó que, 'si Plutón lo es, 2003 UB313 también debería serlo'; en todo caso, añadió, eso es algo que tendrá que decidir 'la Unión Astronómica Internacional'.
También el astrónomo Bertoldi, en el artículo publicado en Nature, aseguró que '2003 UB313 es, sin duda, mayor que Plutón', y ahora 'resulta mucho más complicado justificar que se llame planeta a Plutón si al otro no se le otorga la misma consideración'.
Al igual que Plutón, 2003 UB313 es uno de los cuerpos helados del llamado cinturón de Kuiper, una enorme franja de miniplanetas que se extiende más allá de Neptuno.
La medición de su reflectividad o albedo, de aproximadamente 60 por ciento, es casi la misma que Plutón, por lo que los científicos piensan que las superficies deben estar constituidas de manera similar, a saber, metano y nitrógeno congelado.
Por lo pronto, 2003 UB313 permanece como un planeta sin nombre, y el debate se da entre quienes apelan a las razones científicas para sacar a Plutón de la lista de planetas, y los que apelan a razones históricas, didácticas y hasta sentimentales para incluir al todavía candidato a décimo planeta a la familia del Sistema Solar.

Reproducen en laboratorio el probable origen de la vida
Una lluvia de meteoros pudo ser el fenómeno que desencadenó la vida en el planeta Tierra, según una nueva hipótesis de científicos ingleses que lograron reproducir materia orgánica creando condiciones "extraterrestres" en un laboratorio.
"Durante las fases tempranas del desarrollo del sistema solar, nuestro planeta se vio bombardeado por miles de millones de toneladas de meteoritos e impactos de otros cometas", afirma Terry Kee, investigador de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido.
"Esos impactos trajeron seguramente mucho material orgánico a la Tierra", señala Kee, en relación con un tipo de fósforo más reactivo llamado "fosfinato", que no es oriundo de nuestro planeta.
Según ambos científicos, reproducir los fosfinatos resultó mucho más fácil de lo esperado, lo que indica que esas moléculas exóticas pueden ser muy habituales en el espacio.
Los fosfinatos se encontraron en un fragmento del llamado meteorito de Nantan, que cayó en Guangxi, China, en 1516.
"Estoy convencido de que esas substancias químicas existen en otros lugares del universo", afirma Kee.
"Si alguien que tratase de descubrir signos de vida en otros planetas buscase fósforo y agua, condiciones en las que pueden desarrollarse otras formas de fosfatos, sería un buen lugar por donde empezar", señala Kee.
"Si esos fosfinatos pueden convertirse en moléculas de ácido ribonucleico (ARN), tendríamos un eslabón importante de la cadena de la evolución", explica el científico.
El equipo de la Universidad de Leeds tomó un fragmento de meteorito y lanzó sobre él radiaciones ultravioletas en presencia de agua.
"Así creamos una forma más soluble y reactiva de fósforo, los fosfinatos, señala Kee.
"La facilidad con las que los obtuvimos, agrega, nos lleva a creer que podría tratarse de un eslabón entre las substancias químicas que había ya en la Tierra y las primeras síntesis de moléculas de ARN o ADN (ácido desoxirribonucleico)".
El próximo paso consistirá en crear con esos fosfinatos moléculas como las de esos dos ácidos. (Agencias en Londres)
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